¿Por qué Bitcoin es importante para la libertad?

En la ciudad fronteriza de Cúcuta, refugiados venezolanos llegan a Colombia en busca de comida para sus familias. Años de inflación alta, diseñada para superar 1 millón por ciento, dejaron el bolivar sin valor. Más de 3 millones de venezolanos huyeron desde 2014 y 5.500 salen todos los días. Según las Naciones Unidas, el éxodo es "en la escala de Siria" y es hoy una de las peores crisis de refugiados del mundo. A medida que los venezolanos escapan, parten con casi nada, desesperados y vulnerables.

Por vivir bajo autoritarismo, los venezolanos no tienen como reformar las políticas que destruyeron su economía. Ellos no pueden responsabilizar a sus gobernantes por medio de elecciones libres y justas o hacer campaña por cambios sin miedo a represalias. Como están en largas filas de víveres racionados y medicinas, y observan que sus economías desaparecen, puede parecer que no hay opciones.

Pero la innovación ocurre en el límite. Hoy, los venezolanos están adoptando y experimentando Bitcoin para evitar la hiperinflación y controles financieros rígidos. La especulación, el fraude y la codicia en la industria de criptomoedas y blockchain han ofuscado el potencial real y liberador de la invención de Satoshi Nakamoto. Para las personas que viven bajo gobiernos autoritarios, Bitcoin puede ser una herramienta financiera valiosa como un medio de intercambio resistente a la censura.

Para evitar la burocracia, algunos venezolanos comenzaron a recibir bitcoins de sus parientes en el exterior. Ahora puede enviar un mensaje de texto a su familia pidiendo bitcoin y recibir minutos después por una pequeña cuota. La censura del gobierno no es posible, pues el bitcoin no es encaminado por medio de un banco o de terceros y, en su lugar, llega a su carnet de teléfono de manera peer-to-peer.
Entonces usted puede, momentos después, vender su nuevo bitcoin en fiat a través de un intercambio local de estilo Craigslist, o cargarlo en una unidad flash (o hasta memorizar una frase de recuperación) y escapar de Venezuela con control total sobre sus ahorros. Una alternativa popular - tener su dinero de familia a un banco en Colombia, atravesar la frontera para retirarse, luego volver a Venezuela con dinero en la mano - puede llevar mucho más tiempo, costar más y ser mucho más peligroso que la opción Bitcoin .

Venezuela no es el único lugar donde la gente puede usar Bitcoin como una válvula de escape. En Zimbabue, Robert Mugabe imprimió cantidades infinitas de dinero e infló las economías de sus ciudadanos en nada, pero sus sucesores no consiguen imprimir más bitcoins. En China, Xi Jinping puede rastrear todas sus transacciones en Alipay y WePay, pero no puede orquestar la vigilancia masiva en todos los pagos de Bitcoin. En Rusia, Vladimir Putin puede atacar a una ONG y congelar su cuenta bancaria, pero no puede congelar su cartera de Bitcoin. En un campo de refugiados, es posible que no pueda acceder a un banco, pero siempre que pueda encontrar una conexión a Internet, puede recibir bitcoin sin pedir permiso y sin probar su identidad.

Naturalmente, debemos prestar atención al lado oscuro de la tecnología emergente. Los intelectuales públicos como Yuval Noah Harari y Elon Musk advirtieron que la inteligencia artificial y el big data pueden fortalecer tiranos y autoritarios en todo el mundo. Los regímenes en Venezuela, Irán y Arabia Saudita están tratando de cambiar y centralizar el concepto de dinero digital peer-to-peer de Bitcoin para crear monedas encriptadas controladas por el Estado como Petro, lo que podría permitir censurar transacciones de forma más eficaz, vigilar cuentas de usuarios, y evadir las sanciones.

Pero la descentralización de las tecnologías puede proporcionar una fuerza contraria. Además de Bitcoin, existen aplicaciones y navegadores de comunicación encriptados como Signal y Tor, criptomoedas que preservan la privacidad, como Zcash y Monero, dispositivos de red en malla como goTenna y sistemas de almacenamiento resistentes a la censura como IPFS. Al construir e invertir en herramientas como éstas, podemos garantizar que nuestras ciudades, redes sociales y sistemas financieros no se transformen en herramientas de vigilancia y control.

Menos de 1% de la población mundial - no más que 40 millones de personas - ya ha utilizado Bitcoin. Pero, según la Human Rights Foundation, más de 50% de la población mundial vive bajo un régimen autoritario. Si invertimos el tiempo y los recursos para desarrollar carteras fáciles de usar, más intercambios y mejores materiales educativos para Bitcoin, tiene el potencial de hacer una diferencia real para los 4 mil millones de personas que no pueden confiar en sus gobernantes o que no pueden acceder al sistema bancario. Para ellos, Bitcoin puede ser una salida.

Fuente: Times

Leandro | レ ア ン ド ロ · フ ェ レ イ ラ

Webmaster, programador, desarrollador y editor de artículos.

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