Foto: Guillermo Santos / Sul21

El Grito de las Mujeres

El pasado sábado (29), ocurrió a la concreción de un proceso de movilizaciones, que comenzó ataques en medio de los medios digitales y sociales. Esta caminata se inició con la creación, en 30 de agosto de este año, del grupo "Mujeres Unidas Contra Bolsonaro", que reunía a todo un contingente de mujeres y feministas, de las más variadas vertientes y orígenes sociales, que se congregaban en la contraposición al candidato a la presidencia por el PSL, Jair Mesias Bolsonaro. Las luchas y anhelos salieron de Internet y ganaron el mundo real, a partir del crimen virtual ocurrido contra ese grupo, el día 13 de septiembre, por simpatizantes del dicho "Coiso" (apodo dado a Bolsonaro, por personas contrarias a su candidatura). De aquí en adelante, movilizaciones fueron convocadas y articuladas en todo país para finales de septiembre, en un movimiento que sólo tuvo precedente en las protestas y jornadas de junio de 2013.

En todo país, se calcula que más de 500 mil personas, de diferentes edades, orígenes sociales y étnicos, se movilizaron y salieron a las calles para expresar su contrariedad a este candidato que a menudo emite declaraciones cargadas de polémica y descuido con las pautas, luchas y derechos de las mujeres, en más de 100 ciudades de Brasil y en el exterior. Además de ese enorme contingente de mujeres y hombres, movimientos sociales y partidos, artistas, todos ellos contrariados frente a la postura y los proyectos de Bolsonaro.

Lo que salta a los ojos es que, estas movilizaciones, no tienen carácter o posición partidista única. Allí se encontraban militantes, simpatizantes de diferentes espectros y posiciones políticas. Personas que se separaban en cuanto a la alternativa al candidato de extrema derecha, pero que se unificaron en cuanto a la repulsa al mismo. Sin embargo, a diferencia de junio de 2013, en ellas hubo participación activa de grupos partidistas e incluso de candidatos a la presidencia que no fueron obligados a dejar sus banderas a un lado para seguir en las protestas.

En otras palabras, un movimiento plural, multipartidista, multiétnico, además de un aglomerado social específico, que se concluyó con un saldo ampliamente positivo. Algunos sectores de los grandes medios colocan que esta fue la mayor movilización con liderazgo feminista de la historia de Brasil. Ya había ocurrido anteriormente, pero, en menor grado o restringido los medios digitales (recordemos las campañas digitales de 2015, # primer piso y #muamigosecreto). Además de este carácter histórico, esas manifestaciones refuerzan y masifican las luchas contra Bolsonaro y su candidata excluyente, que refuerza algunos de los más negativos principios que encontramos en nuestra sociedad, como homofobia, racismo, machismo, sexismo, etc.). Candidatura que desea triunfar, imponer a ellas ya todos los brasileños, modelos y principios a seguir lo que puede llevar a las grandes masas de la población a convertirse en parias sociales. Las mujeres dicen no a todo eso. Buscan que otras y otros se unan en esta gran causa. Ellas gritan que no quieren adecuarse a estos principios que son impuestos. Como dice la cantante Pitty, "Para no vuelvo a la cocina, ni al negro a senzala, ni al gay al armario. el llanto es libre (y nosotros también). "

Por: Profesor Alan Nunes * Bica

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