Columnista - Profesor Alan Bica

#Él no

Por: Profesor Alan Nunes Bica, Colunista

Ganó notoriedad nacional e internacionalmente, el ataque cibernético impetrado contra el grupo de la red social Facebook, "Mujeres Unidas Contra Bolsonaro". El ataque se inició el viernes (14 / 09), cuando el celular de una de las administradoras del grupo fue hackeado, dejando de funcionar y, a continuación, su perfil en la red social invadido, otras administradoras del grupo de las mujeres fueron excluidas y su nombre cambió para decir en favor del candidato a la presidencia Jair Bolsonaro. Los administradores de la red social, verificando actividades sospechosas, sacaron al grupo del aire, ya el domingo, devolviendo a las gestores. Sin embargo, sería nuevamente invadido, hasta que finalmente el mismo día la situación se normalizó. Durante todo ese período, al menos tres administradoras tuvieron, además de sus redes sociales y emails invadidos, sus datos personales expuestos y su vida privada amenazada. En otras palabras, un acto organizado, con todos los caracteres de actividad delictiva y con totales relaciones con el proceso electoral en curso en el país, por la posición política de los invasores.

Lo que salta a los ojos en este momento, después del desarrollo de los acontecimientos, es la complejidad de la invasión. No fue ninguna actividad, hecha de ninguna manera y en cualquier lugar. Fue como ya se dijo, organizado, que exigió incluso clonación de chips. Una serie de conocimientos y tecnologías fue necesaria para realizar tal ataque. Algo de gran envergadura, por decir lo menos. A partir de ahí, surgen preguntas: ¿Hasta dónde están dispuestos a ir, algunos defensores de la candidatura de Bolsonaro, para elegir a su candidato? ¿Cuál sería el próximo paso a ser dado? Asesinatos? Homicidio? ¿Atentados con bomba? Si algo de ese calibre fue hecho, ¿qué más sería necesario para otros pasos ser dados, por estos grupos políticos, hacia los crímenes de mayor envergadura?

No hay manera de predecir lo que va a suceder de aquí en adelante. Cualquier proposición puede variar entre la certeza y la locura. Lo que podemos inferir es cómo llegamos hasta aquí y cómo estos grupos se constituyeron con la fuerza que detiene actualmente. Los medios, los grandes medios de comunicación, las agrupaciones políticas y sociales, el mercado financiero, entre otros actores sociales, con miras a acumular fuerzas para retirar del poder a la entonces presidente Dilma Roussef en 2016, acabaron por cooptar parcelas de la población brasileña, que son simpáticos a los ideales de la extrema derecha. Con el desarrollo de la crisis, en los años subsiguientes, esos grupos lograron insertarse con fuerza en medio de otros sectores de la población, abarcando otros niveles sociales, llevando al fortalecimiento de la candidatura de Bolsonaro a la presidenta. Aquellos partidos, movimientos, medios de comunicación, que habían traído a la extrema derecha brasileña a sus filas, hoy perdieron el control sobre ellas y se ven en una situación precaria y lamentable.

Una extrema derecha, que no mide sus palabras cuando va a hablar de sus opositores, que amenaza hasta de fusilamiento a aquellos que no comprimen de sus ideales, que ofenden a negros, homosexuales, mujeres y que ahora, invade y promueve ataques (por ahora) cibernéticos, para silenciar a aquellos que no aceptan sus proposiciones. Una extrema derecha que se acerca cada vez más a la línea que demarca el umbral del fascismo.

Lo que queda, es sumarnos la fuerza de las mujeres frente a todas esas injurias y ataques deliberadamente deflagrados contra ellas y que, se quedan oponiéndose a él, ya todos sus aseclas, que representan todo un proyecto de país que no las incluye como deberían. No las incluye, ni homosexuales, ni negros, ni indios, solamente si ellos están en sus debidos lugares (si es posible, fuera de Brasil). Ellas continúan luchando y mostrándose cada vez más fuertes y más combativas. Acaba que los ataques, han dado más fuerza y ​​disposición a la lucha, más aún que antes. El hashtag # Elenão, se mostró presente en las principales redes sociales de ellas, y de muchos otros del Brasil entero. Y manifestaciones están marcadas, para varias ciudades de Brasil entero, a finales de septiembre, día 29. Salir de las redes digitales y ir a las calles. ¿Va a funcionar? Ellas y otros tantos tendrán la fuerza necesaria para derrotar esta candidatura, estos grupos sociales y, sobre todo, este proyecto? No hay manera de predecir. Sólo esperar. La población brasileña camina en medio de una línea tenue y estrecha. Se queda por saber a qué lado se dirigirá.

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